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martes, 18 de junio de 2013

CORONATION CHICKEN

Whole Kitchen, en su propuesta salada para el mes de Junio, nos invita a preparar un clásico de la cocina británica: Coronation Chicken.


El Coronation Chicken, es todo un clásico de la gastronomía británica y un exquisito plato para compartir en cualquier situación.
Este plato consiste en una combinación de carne de pollo, ya cocinada, a la cual se le añaden hierbas aromáticas, especias -la más destacada es el curry, de ahí su color amarillo-  y una salsa a base de mayonesa.  Es muy popular en el Reino Unido, en donde se suele tomar en sandwich o bocadillo, aunque también como parte de una ensalada, tacos, wraps o acompañado de arroz, en definitiva es un plato muy versátil y muy fácil de preparar.
El Coronation Chicken o pollo de la coronación es un plato que surgió para la coronación de la reina Isabel II en 1953, se ha acreditado a la experta en gastronomía Constance Spry y la chef Rosemary Hume como las inventoras de este fantástico plato. Ambas eran principiantes en la sede de Le Cordon Bleu en Londres en 1953, cuando se preparaba el banquete por la coronación de la Reina, entonces Constance Spry propuso una receta de pollo frío, crema de curry y aliño que se convirtió en uno de los platos estrella de esta celebración. Este plato estaba inspirado en el Jubilee Chicken que se sirvió en el banquete del 50 aniversario de la Coronación de Jorge V en 1935. Posteriormente, tanto en 2002, como en 2012, durante las fiestas que se organizaron con motivo de las conmemoraciones de la coronación, se fueron haciendo versiones de este plato.

Este plato se puede presentar de distintas formas, la más popular es en sandwiches o bocadillos, pero en la actualidad es muy común verlo presentado tanto en wraps, como en tacos o incluso en pan de pita.

También hay quien lo presenta sin la presencia del pan y lo acompañan con un poco de arroz, ensalada o incluso lo presentan en brochetas. En ocasiones lo podemos encontrar como relleno de empanadas, tartaletas o como parte del relleno de un quiche.

En mi caso, al ser la primera vez que preparo este plato, he decidido untarlo en unas rebanadas de pan y esta delicioso! Como no será la única vez que lo prepare, ya tendré la ocasión de probarlo de otra forma distinta, ya que las posibilidades son infinitas.

Coronation Chiken

Ingredientes para 2 personas
  • 1 pechuga de pollo entera
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 1 trozo de canela en rama
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de curry
  • 1 cucharadita de concentrado de tomate
  • 30ml de vino blanco
  • 50ml de agua
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • 1 rodaja de limón
  • 4 orejones
  • 100gr de mayonesa comercial
  • 2 cucharadas de creme fraiche
  • sal
  • pimienta 
Elaboración:
  1. Primero vamos a cocer las pechugas en abundante agua con 1/4 de la cebolla, los ajos, unos granos de pimienta, la canela en rama y una cucharadita de sal. Las coceremos unos 40 minutos.
  2. Mientras se cuecen las pechugas prepararemos la salsa. Prepararemos una sartén con el aceite, cortaremos la cebolla en trozos pequeños y la sofreiremos unos 3 minutos. Echaremos el curry y removeremos 3 minutos mas a fuego suave.
  3. A continuación añadiremos el vino, el agua, el concentrado de tomate, el laurel y una pizca de sal. Echaremos el azúcar, pimienta al gusto, los orejones troceados bien pequeños, el zumo de limón y la rodaja de éste. Dejaremos reducir a fuego suave unos 5 minutos.
  4. Pasamos la salsa a un bol y lo trituraremos con la batidora. Añadimos la mayonesa y lo mezclamos bien. A continuación añadiremos la creme fraiche y lo acabaremos de mezclar hasta que quede una salsa uniforme.
  5. Retiraremos el pollo de la olla y lo desmenuzaremos poco a poco. 
  6. Mezclaremos el pollo con la salsa y ya estará listo.


Una de sus grandes ventajas, es que se puede preparar con antelación y utilizarlo en el momento que lo necesitemos. Se puede guardar unos días bien refrigerado.

Espero que os guste.

Besos
Elena

viernes, 25 de enero de 2013

SCONES CON PASAS

Whole Kitchen, en su propuesta dulce para el mes de enero, nos invita a preparar un clásico escocés, los Scones.
Los Scones son panecillos individuales, normalmente de forma redonda, típicos de la cocina del Reino Unido y originarios de Escocia. Son muy comunes en los desayunos y meriendas en Reino Unido y en muchos países más. 



Hoy en día son pieza central en las celebraciones tradicionales del té inglesas, desde el siglo XIX, cuando la Duquesa de Bedford, pidió a sus sirvientes un té con algunos panes dulces que incluían los scones. Tanto les gustó que decidió pedirlo todas las tardes, llegando a convertirse en una tradición del Afternoon Tea Time, siempre acompañados de la tradicional clotted cream y con mermeladas.
La clotted cream es una nata coagulada y muy densa, casi como mantequilla pero es sedosa al paladar. El proceso de preparación parte de leche de vaca, que se calienta lentamente mediante vapor o baño maría, y se deja enfriar también muy despacio en unas cazuelas bajas, de forma que durante ese tiempo la nata va subiendo a la superficie en forma de coágulos, de ahí su nombre "clotted". Su materia grasa se encuentra por encima del 55%. Yo he usado margarina y mermelada de fresa para comerlos y están muy ricos.



En Escocia, los Scones se hacen en porciones triangulares, formando una torta de pan llamada Bannock. Están elaborados con harina de trigo, centeno o avena, mantequilla y levadura. Se suele servir templado y abierto por la mitad. Suelen ser dulces aunque también hay versiones saladas  y pueden contener variedad de ingredientes como uvas pasas, arándanos, queso o dátiles. La receta que yo he hecho veréis que no lleva casi nada de azúcar y, en este caso, les he añadido unas pasas que les da un sabor dulzón.



Scones con pasas

Ingredientes para 8 Scones

  • 50gr de mantequilla fría y cortada en trozos
  • 150ml de buttermilk
  • 250gr de harina
  • 2 cucharadas de levadura en polvo
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 2 cucharadas de pasas
  • 1 cucharada de buttermilk
  • 1 yema de huevo

Elaboración:

  1. Precalentamos el horno a 200ºC y engrasamos con mantequilla una bandeja de horno. Preparamos el glaseado de los Scones batiendo la yema de huevo con la cucharada de buttermilk. Reservamos.
  2. En un cuenco tamizamos la harina, la levadura y la sal. Agregamos el azúcar y la mantequilla en trozos y mezclamos con los dedos hasta formar migas. Incorporamos las pasas y el buttermilk y mezclamos con una cuchara de madera hasta formar una masa.
  3. Ponemos la masa en una superficie enharinada. La estiramos con un rodillo y cortamos los scones con un cortapastas. Los colocamos en la bandeja de horno, separados unos 5 centímetros entre sí. Con la ayuda de un pincel los untamos con el glaseado.
  4. Horneamos de 15 a 20 minutos. Sacamos del horno y los dejamos enfriar 10 minutos. Se suelen comer templados.
El resultado son unos bollitos muy tiernos y jugosos. Yo los hice ayer y me sobraron unos cuantos. Los metí en un recipiente bien cerrados y se pueden comer perfectamente de un día para otro.


El buttermilk lo he comprado en el Lidl pero si no lo encontráis lo podéis hacer casero. Si pincháis aquí veréis como se hace. 
Me ha gustado mucho esta receta porque son perfectos para el desayuno y además, como os he dicho antes, llevan muy poco azúcar y así con la mantequilla y la mermelada quedan deliciosos.


Espero que os gusten!!
Besos
Elena
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